Pastelería Confitería Micheto

Desde 1770 endulzando paladares exigentes

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Ya te'hi visto, ya, mañica

que ibas en la procesión;

y en la otra fila tu madre

y entre las dos, un pendón.

 

La otra tarde me fijé

que estabas en las vaquillas

y que el fresco tu primo

te buscaba las cosquillas.

Esta mañana en la iglesia

a San Antonio rezabas

y cuando me has visto a mi

te has puesto muy colorada.

Dime si piensas bañarte

en la acequia molinar

pues como riego con ella

no abonaré el melonar.

Cuando pasas por mi lado

no te pongas colorada,

si se da cuenta la gente

podrías no ganar nada.

Cuando vengas a rondarme

afina bien el guitarro

pa'que mi padre no diga

que siempre estas destemplando.

Tus labios son un clavel

y tus ojos son dos moras,

tus mejillas dos manzanas;

tu carica, ¡me enamora!

Estaba ayer sulfatando

los manzanos de mi pieza,

y al verte por el camino

sentí perder la cabeza.

 

 

No te rasques tanto, maño,

cuando estás oyendo misa,

que luego se queda el banco

todo lleno bolisas.

Cuando me dijiste ayer

que comprara una tetera,

no entendí si era pa'el té

o era pa tu espetera.

No esperes que yo te cante

si salimos a rondar

pues si se entera tu padre

no me deja terminar.

Mi mujer está de parto

y mi burra va a parir

como no venga el partero

ya no sé donde acudir.

Siempre que me haces arroz

crees que me pongo malo

cuando te digo que siento

la boca llena de granos.

Este verano he notado

que están más flacos los barbos;

al haber menos bañistas

les falta sustancia, maño.

Uvica en agraz me paices

cuando estás enfadadita

y agüica de miel de Armantes

si te veo contentica.

Tienes la boca, mañica,

lo mesmico que un fresón;

pequeñica, colorada

y en forma de corazón.

 

 

¡Noches de Calatayud!

belleza, embrujo, emoción

amor que serena el alma

y que angustia al corazón.

Desde el día que me diste

aquel besico en tu puerta,

me siento tan "mareáu"

que todo me da cien vueltas.

Para bellezas, España

para frutas, Aragón;

para bonitos, tus ojos,

y mirarse en ellos, ¡yo!.

Mi suegra me encerró un día

donde guarda la toquilla,

por que dice que'l "membrillo"

mata pronto la polilla.

La mujer bilbilitana

la comparo yo a sus torres;

es altiva airosa y bella,

perdurable en sus amores.

Los ojos color de uva

los labios como la grana,

la piel del melocotón;

¡que carica tienes, maña!

El camino del querer

no precisa indicaciones

y el que camina por él

no suele atender a razones.

Cuando tú comes guindilla

ya no sé lo que me pasa

pero después que me besas

mi boca paice una brasa.

 

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