Pastelería Confitería Micheto

Desde 1770 endulzando paladares exigentes

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Domingo 9 de marzo de 2008 - Heraldo de Aragón.

 

Calatayud

                           A cualquier hora

El siglo pasado escribí algo así como que Calatayud era Ciudad acastillada pero no encastillada, con murallas pero no amurallada, con puertas, pero siempre abiertas. Hoy nuevo siglo, nuevo milenio, hay un nuevo Calatayud que supera cuanto dijera.

Decía que era el mayor pueblo de Aragón, con nivel de vida capitalino. Hoy es una ciudad capital con muchas ventajas de la vida rural. Decía que tenía vocación europea porque hasta sus bares se llaman Roma, Milán, Lisboa o Munich. Hoy es Europa por derecho propio y equiparable a cualquier ciudad media de aquellas centroeuropeas que entonces envidiábamos. Calatayud se ha incorporado a la modernidad, pero sigue entrañado a su historia y su tradición con fuertes raíces, que le hacen florecer no sólo en primavera.

Cuatro siglos estuvieron los musulmanes mandando oficialmente en Calatayud hasta que Alfonso I en 1120 dijo que vale ya. Si levantara la cabeza... La cultura islámica aún perdura en el recuerdo, en el campo, en la arquitectura, en las costumbres, en los cinco castillos. Polvo petrificado, ruina pálida, severo testimonio de lejanas historias que constituyen el recinto defensivo islámico más antiguo de España. Calatayud siempre ha sido importante por su situación estratégica y por su gente. Por ser "puerto seco por su gran comercio" (Se dice, aunque tengo para mí que no está confirmado, que Colón encontró en América a un bilbilitano vendiendo mantas). El espíritu emprendedor continúa y se ha contagiado a los nuevos bilbilitanos. Creo que muchos de sus más de 20.000 habitantes son "bilbirumanos". Hasta hay una Antena de la Cámara de Comercio para ayudar a emprendedores.

Calatayud es acogedora. Su Jalón acoge al Jiloca, al Perejiles y al Ribota. Su Mesón de la Dolores acoge y sorprende gratamente. Su UNED acoge sabia y amorosamente. Y la industria y los servicios pegan fuerte en los polígonos. Y la autovía y el AVE le acercan al mundo. Solo falta conseguir las tarifas reducidas.

Fue provincia y casi obispado. Siempre ha presumido con toda razón de grandes poetas, fotógrafos, músicos, médicos, periodistas... Medios de información serios que pregonan en la ciudad, y productos industriales y tecnológicos variados, además de los tradicionales bizcochos y adoquines, pregonan la ciudad fuera. Y es que tienen de todo: Desde la peña taurina hasta Museos, escuelas de jota, Banda de Música, Corales... Suena mucho Calatayud.

Y no paran con el turismo. Las Alfonsadas es una fiesta medieval que en mayo llegará hasta el conjunto fortificado para llamar la atención sobre la necesidad de restaurarlo. Además se representarán en más calles que en ediciones anteriores y triplicarán las jaimas instaladas. Urge ya declarar la Fiesta de Interés Turístico. En Fitur, Calatayud sorprendió con un expositor que al lamín de las frutas de Aragón siempre estaba lleno. Por cierto que este año también es el Bicentenario de las frutas de Micheto (1808 pone en los envoltorios). Bartolomé Joly en su viaje por España en 1603 cuenta que en Calatayud tenían la costumbre de regalar a los visitantes frutas confitadas... Cuatro siglos después, el mejor regalo es ir a visitarla... A cualquier hora..

Teodoro Pérez Bordetas y Miguel Caballú Albiac.

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